Las aperturas y flexibilizaciones alcanzaron a casi todos los rubros y hay un aire de normalidad que no se había respirado hasta ahora.
Sin embargo, muchas empresas privadas, grandes, medianas y pequeñas asumieron que el residence workplace (trabajo desde el hogar) es una opción beneficiosa tanto para la compañía como para el trabajador y decidieron sostener la modalidad.
En el ámbito estatal no hay demasiada flexibilidad: rige desde agosto un decreto que obliga a los empleados a regresar a sus puestos de manera presencial si tienen al menos una dosis de vacuna contra el Covid. De todos modos, existen áreas en las que se estableció trabajo remoto para algunos empleados por situaciones particulares.
Las empresas que decidieron continuar con el teletrabajo, ya sea durante toda la semana o de manera parcial, son las que descubrieron _según relataron algunos referentes a La Capital_ que en este tiempo de pandemia el rendimiento de los trabajadores es igual o mayor y que el private se siente más aliviado al no tener que trasladarse (en colectivo, moto o auto), por lo cual bajan los niveles de estrés, porque pasan más tiempo con sus familias _especialmente lo valoran los que tienen hijos pequeños a los que habitualmente ven muy poco_ y les resulta más cómodo organizarse desde su casa.
Además desaparecen las distracciones propias de la oficina por lo que el tiempo dedicado a lo laboral es más rendidor.
Entre las contras mencionan, sobre todo, que, dependiendo de la profesión o el oficio, el hecho de perder el contacto grupal presencial produce un efecto que no siempre es bueno. Y un punto central: para los mandos superiores no suele ser fácil aceptar la sensación de que “pierden el control” de su equipo si no ven a la gente sentada en el escritorio y “a mano”.
También hay trabajadores que se aferran a sus “antiguas” rutinas o prefieren, por diversos motivos, salir de su casa para cumplir con sus obligaciones laborales.
Las grandes y las chicas también
Este diario consultó a empresas de la región y la ciudad para que cuenten sus experiencias en esta materia.
Common Motors, el complejo automotor instalado en la localidad de Alvear (a pocos kilómetros de Rosario) es una de las grandes compañías cuyos trabajadores administrativos (más de 300) no volvieron a la planta. Continúan trabajando de manera remota mientras la empresa desarrolla, a nivel mundial, un sistema que seguramente contemplará que se realice una parte del trabajo en forma presencial y otra de manera digital, pero no hay intenciones de regresar al viejo esquema.
Acindar es otra de las que implementó, para los empleados que no tienen que hacer tareas manuales en planta, una modalidad en la que asisten, en dos grandes grupos y de manera rotativa, tres días a la semana de manera presencial y dos de manera remota.
Bernardo García, gerente de Relaciones Públicas de Common Motors (GM), contó la experiencia de la automotriz que el 13 de marzo de 2020 tomó la decisión de que los empleados con tareas administrativas (de todo tipo) no volvieran a sus escritorios, sino que trabajaran en forma remota. “Al ser una industria tenemos dos modalidades. Una para el personal adscripto a la producción, que regresó a planta en julio del año pasado con estrictos protocolos de higiene y seguridad, que funcionaron muy bien, al punto de que son más de 1.300 personas más proveedores y no se registró ningún brote en la empresa. Y, en el caso de los empleados administrativos, trabajamos con modalidad home office, tanto los que estamos en Rosario como los que viven en Buenos Aires”, comentó.
García mencionó que un aspecto favorable para la implementación de la modalidad remota es que GM estaba preparada para esto. “Todos los empleados tuvieron muy rápidamente en sus computadoras personales los sistemas que necesitaban para ejercer su tarea como si estuvieran de manera presencial”, agregó.
“Aún no regresamos, pero sin dudas se instalará un esquema mixto. Con todo lo que se vivió en esta pandemia vimos que los objetivos pueden cumplirse de manera remota, que se puede trabajar de manera diferente, que la gente ya no tiene que pasar dos horas o más lidiando con el tránsito para llegar o irse de la empresa, y que los trabajadores han disfrutado mucho del trabajo en su casa al poder organizarse de manera distinta”, señaló el gerente.
Por ejemplo, mencionó, “los padres primerizos son de los que más se han visto beneficiados, y te lo dicen: pueden estar con sus hijos pequeños cuando de otra manera ese vínculo presencial hubiese estado muy limitado”.
Cambios favorables
Pero más allá de las grandes, hay un número importante de empresas medianas y pequeñas, de diversos rubros, que cambiaron la metodología de trabajo en pandemia y les resultó una buena experiencia, como es el caso de Travinter, una firma dedicada al turismo desde hace casi 30 años, que logró con éxito que el equipo de trabajo se adapte a un sistema en el que combinan la actividad en el hogar con atención reducida al público.
Esta nueva forma de operar fue muy bien recibida por los clientes que evitan tener que trasladarse para resolver cuestiones vinculadas a sus viajes de placer o negocio.
“El home office se convirtió en una necesidad”, dijo sin vueltas Cristina Ragazzo, la titular de Travinter, servicios de viaje. La empresa, que físicamente está ubicada en el Palacio Minetti, en pleno corazón del centro de la ciudad, cuenta con un equipo de trabajo de seis personas.
Ragazzo aseguró que la pandemia de Covid “tuvo cosas terribles pero en cuanto a la dinámica laboral fue posible reevaluar los modos a los que estábamos acostumbrados y salir fortalecidos”.
El caso del turismo fue emblemático ya que fue una de las actividades más afectadas por el “parate” que impuso la epidemia de coronavirus a nivel mundial.
“Es cierto, un día todo cambió. Estábamos trabajando de manera presencial de 9.30 a 18.30, yendo a la oficina y, de repente, el Covid. En nuestro rubro, por ejemplo, se detuvieron los viajes corporativos o los relacionados con las vacaciones, durante muchos meses, pero nunca me voy a olvidar que estuvimos muy activos ayudando a que pudiera volver la gente que había quedado en el exterior o que pudieran irse aquellos que debían hacerlo de manera imperiosa. Teníamos que dar respuestas todo el tiempo. Hay que pensar que se cancelaban los vuelos, se cambiaban las fechas, que algunos lugares donde se había trasbordo eran países que cerraban sus fronteras de un día para el otro. Fue un caos y los agentes de turismo cumplimos una tarea esencial. ¿Qué hicimos? Cerramos la oficina, trasladamos las computadoras a casa y, celular en mano, no paramos de trabajar”.
Para Ragazzo la atención personalizada ofrecida a través de los llamados, el WhatsApp, los mails o la videollamada, no pierde calidad. “La gente que nos conoce, que confía en nosotros desde hace años, no dejó de hacerlo por no poder sentarse a charlar en la oficina. Al contrario, muchos de nuestros pasajeros hoy no quieren saber nada con venir, prefieren que les mandemos todo resuelto de manera online”.
En esta agencia mantienen un día de reunión semanal en forma presencial con el equipo de trabajo para intercambiar experiencias, novedades y plantear las tareas de la semana que sigue. “Además, para clientes nuevos o clientes que por alguna razón prefieren alguna visita o consulta de manera presencial les damos ese servicio. En meses anteriores lo hacíamos con turnos y ahora lo vamos manejando con más flexibilidad”, comentó la empresaria.
Y otra novedad que trajo la pandemia: “Nos estimuló a modificar nuestra página web con un sistema mucho más eficiente e innovador de propuestas y contacto con la empresa por medio del cual el pasajero tiene muchas cosas resueltas con un par de clicks”, relató.
“La gente quiere sentirse contenida, acompañada y asesorada y eso se puede ofrecer perfectamente con una modalidad mixta. En nuestra experiencia, esta forma nos trajo más beneficios que otra cosa. La comunicación virtual realizada de manera responsable es una buena opción porque incluso podés dar respuestas en distintos horarios, de manera más fluida, hay muchas menos interrupciones que cuando estábamos todo el tiempo en la oficina, el tiempo rinde más. Sin dudas tanto al pasajero como a nosotros nos resulta más cómodo hacerlo desde nuestras casas o desde el lugar en el que te encuentres. Creo que es una modalidad que vamos a sostener y que en muchas empresas llegó para quedarse”.
” Fuentes www.lacapital.com.ar ”


