Aun con la pandemia vigente, la actividad turística ha comenzado a reactivarse. El fin de semana largo del 14 al 16 de agosto mostró números alentadores, tanto en la cantidad de personas que se movilizaron por el país como en el promedio de gastos por persona por día.
Pero aun en fines de semana “normales”, como el que acaba de transcurrir, el turismo sigue vigente. Se ha percibido en la provincia, particularmente en destinos “no veraniegos”, como algunos del oeste provincial, que recibían cada vez más turismo nacional e internacional hasta que empezó el confinamiento en marzo de 2020. Ahora el flujo empieza, de a poco, a retomar esa tendencia.
La potencialidad turística de Catamarca es indudable. Sus atractivos paisajísticos, culturales y arqueológicos requieren de la articulación público-privada para su puesta en valor. Los paisajes y la rica historia provincial son la esencia, pero poco pueden impactar en la actividad turística si no existe esa complementación y un flujo de inversiones, también de parte del Estado y se los sectores privados, que permitan que el visitante llegue con comodidad hasta los destinos elegidos, y allí pueda también gozar de un cierto confort.
En las últimas décadas se han producido avances importantes en el desarrollo turístico de Catamarca, pero aun está muy lejos del nivel que tienen, por desarrollos previos que la provincia debería imitar en sus características esenciales, adoptando modalidades propias, de otras provincias que no tienen más ni mejores atractivos naturales y culturales que Catamarca, como Salta y Jujuy, por ejemplo.
Aun resulta difícil de entender que en locales gastronómicos de inside provincial, y también de Capital, no dispongan de productos regionales, y que se ofrezcan vinos mendocinos en vez de catamarqueños, o dulces de marcas comerciales en vez de los exquisitos que se elaboran en la provincia.
El Estado también debe hacer más y mejores aportes, en calidad de los servicios y de infraestructura pública. Hay lugares maravillosos, a la altura de los grandes atractivos naturales de cualquier lugar del país, pero que son inaccesibles. Solo a modo de ejemplo, en la zona de Villa Vil, en el norte del departamento Belén, existe una formación rocosa pure que se fue moldeando por la erosión del viento y del agua durante millones de años, y que se asemeja a torres de castillos góticos. Pero para llegar a ese paraje y gozar de la imponente vista hay que caminar tres horas de ida y tres de vuelta desde la ruta provincial 43, donde se deben dejar los vehículos. Como se puede advertir fácilmente, no es una travesía que pueda hacer cualquiera. El costo de un camino de 7 km sería muy bajo si se lo compara con los beneficios vinculados con el desarrollo turístico de la región, adoptando lo imprescindibles cuidados ambientales, por supuesto. Es solo un caso de muchos.
La futura creación de un Ente Turístico o Agencia de Turismo para Catamarca, en el que participarán el Estado y los actores privados, es una oportunidad única para que todos estos debates se den, y los déficits se atienden debidamente. Los frutos de la complementación y un plan estratégico que surja de ella se verán en poco tiempo.
” Fuentes www.elancasti.com.ar ”
