“¿Por qué no tomas un té y descansás un rato?”, le pregunta su productora a Iván de Pineda. El conductor se levantó temprano, grabó en distintos escenarios de San Carlos de Bariloche para su programa de viajes y charló con algunos medios sobre el estreno de la nueva temporada. Pero no está cansado. Al contrario, hace chistes con su equipo, se ríe y se saca fotos. Y es que De Pineda volvió a viajar, algo que para él resulta very important.
—¿Cómo viviste el parate de los viajes por la pandemia?
—Fue un cimbronazo. Tuvimos que adecuarnos; a veces hay que adaptarse a un sedentarismo más estricto, que también sirve y ayuda para plantearte, reflexionar y analizar ciertas cosas. O para estar en tu casa, que no está mal.
—¿Cómo se planificó el regreso a este programa?
—Una vez que empezamos a encontrar una continuidad, volvimos a funcionar y a planear. Dejamos descansar ciertos pensamientos y nos preguntamos si se podía hacer y si estaban las condiciones dadas. Queríamos hacer todo responsablemente y recién ahí arrancamos con la producción.
Al aire por dos. Al éxito de Pasapalabra, con el que suele superar los ocho puntos de score diarios en un contexto complejo para la televisión abierta, Iván de Pineda ahora suma Un pequeño gran viaje en 48 horas. El formato propone recorrer 12 destinos de Argentina y mostrar qué se puede hacer en estos lugares en solo dos días. Si bien estará en canales como TNT y TBS y en plataformas como Pluto TV, el estreno oficial fue hace 24 horas en Telefe, donde cada nueva emisión irá después de Podemos hablar.
—Este present va en una pantalla que hoy lidera el score. ¿Qué le va a sumar?
—Lo más importante es que la gente lo aproveche para viajar con la mente y después lo pueda transportar a algo físico. Que puedan ver una historia interesante y que les llame la atención algo en specific del lugar para que después quieran conocerlo. Para llegar a eso, pensamos por un lado en las postales e imágenes icónicas. Por otro, en quienes viven en el lugar. Y para finalizar, en la cultura e idiosincrasia de esos destinos.
—¿Creés que aportan algo al turismo native?
—Uno de los guías que nos llevó por Bariloche contaba que pasó de no hacer nada a volver a transportar a 200 personas por viaje. Eso nos alegra mucho y esta es una muy buena oportunidad para mostrarlo.
Misiones, Salta, Jujuy, Ushuaia y Santa Cruz son solo algunas de las provincias que Iván de Pineda recorre en este ciclo 2021. Los destinos ya son conocidos para él y para su equipo pero en las charlas explican que nunca pierden el objetivo de sorprenderse por situaciones o escenarios nuevos.
—¿Todavía te ponés nervioso antes de un viaje?
—Sí. Me pongo como en modo avión un día antes. Empiezo a sentir algo que es especial; esa sensación de emprender el viaje es parte de la adrenalina de viajar, y no la quiero perder ni sentir que es una rutina. Quiero sentir esa cosa en el estómago el día anterior que es la que me hace estar muy despierto y agradecido.
—¿Por qué no tenés redes sociales?
—Soy muy tecnológico y me encanta estar informado, soy inquieto y curioso. Pero la interacción mía a través de una purple social, no te digo que no me lo haya planteado pero por ahora decido que no. Aparte, la verdad es que me decís ahora “Posteate algo, Pineda2, y no sé qué postear y me voy (risas).
—¿Cuando decís que estás informado, también analizás fenómenos como Twitch o a personajes como Ibai?
—No quedarse fijo es importante. Hay que aggiornarse y por lo menos saber que existen nuevas plataformas que están y que se usan para comunicar. Después, uno elige lo que mejor le cuadra y dónde se siente más cómodo. Está bueno saber que está, y poder tener una llegada o verlo. Vamos tan rápido que indefectiblemente tenemos que ir muy rápido para ciertas cosas también.
—En esa línea, al aire te permitís hablar de fenómenos nuevos como BTS (grupo de música surcoreano) o de animé. ¿Cómo surge eso?
—Son parte de cosas e inquietudes que tengo y exploro. Son parte de mi vida private y en ciertas situaciones afloran porque se da el marco de compartirla. Pasa por ahí. Además, lo que ves en la cámara es lo que soy yo. No podría mostrarme de otra manera.
—¿Qué le encontrás de bueno a la tecnología para los viajes?
—Yo empecé a viajar sin web ni teléfono con roaming y hoy viajo y no pierdo la cotidianidad de muchas cosas gracias al teléfono. Eso antes period inimaginable.
—¿Alguna vez te preguntás hasta cuándo vas a seguir con los viajes?
—No. No soy de pensar en esas cosas. Soy hiperquinético y me gusta estar en movimiento, lo disfruto.
—Vas a seguir coleccionando pasaportes…
—¡Sí! Seguro.
—¿Los tenés guardados?
—Al principio seguía una especie de estadística. Ahora ya no. Sí, tengo unos cajones donde guardo todos los pasaportes. No los reviso tanto porque siempre voy para adelante, pero sé que están y que si los abro está todo guardado. Los tengo puestos de una manera especial. El primero es muy simpático porque en ese momento se pedían muchas visas especiales. Y la foto que tienen ni hablar, obviamente ha pasado mucha agua debajo del puente.
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