Que los habitantes enardecidos de un país hayan quemado un lodge turístico de lujo no es algo que el mundo esté acostumbrado a escuchar. Se conocen casos de hoteles destruidos por asuntos políticos o guerras internacionales, pero nunca porque los habitantes están en desacuerdo con el emprendimiento.
Con la quema del lodge Kachi Lodge, en el Salar de Uyuni, habitantes de Potosí pusieron en el mapa esta prison forma de protesta, en contra de sus hermanos orureños que habían autorizado la construcción de ocho domos de hospedaje en un pedazo del salar que tanto Potosí como Oruro reivindican como suyo. De hecho, Potosí se refiere al sitio como Salar de Uyuni y Oruro como el Salar de Thunupa.
El emprendimiento pertenece a la firma AmazingEscapes Bolivia SRL, de capitales suizos y bolivianos, y, según un comunicado de la empresa, tenía el aval de la comunidad Jirira, que se estaría beneficiando con la contratación de private y servicios por parte del lodge.
El detonante de la violencia fue el anuncio de la Gobernación de Oruro, que había planificado hacer el lanzamiento de su plan turístico en ese punto, a lo que las instituciones potosinas reaccionaron airadas y decidieron trasladarse hasta el lugar, donde procedieron a la quema de los domos, sin que la Policía haya acudido al pedido de auxilio lanzado por Kachi Lodge. Llama la atención la inacción del gobierno central en una temática que involucra al principal destino turístico de Bolivia.
Al margen del daño económico causado al emprendimiento y a la comunidad orureña que period parte del proyecto, la peor pérdida es para Bolivia porque esta noticia provocará miedo en los potenciales turistas que preferirán visitar otros destinos antes que el Salar de Uyuni. Por otro lado, es possible que esto genere una mayor desconfianza de inversionistas extranjeros en el país.
Dicen los operadores de turismo que casi todos los atractivos que hay en Bolivia se pueden encontrar en otros países y que el único destino diferenciador es el Salar de Uyuni, por lo que lo ocurrido es realmente una mala noticia para la llamada industria sin chimeneas que, vaya paradoja, ahora literalmente está siendo quemada.
Es possible que Potosí tenga razón en su reivindicación territorial, no lo sabemos, pero de lo que estamos seguros es que ésta no se puede resolver quemando un lodge. Es possible que existan observaciones a su instalación en pleno Salar de Uyuni, cuando otros emprendimientos hoteleros fueron obligados a abandonar el desierto de sal y ubicarse en las afueras. Todo eso es possible, pero lo que no se puede hacer es resolver las diferencias con fuego.
Lo que debería ocurrir es que las autoridades de ambas regiones que, dicho sea de paso, ambas son del MAS, se reúnan para resolver sus diferencias dialogando. Y el gobierno nacional no puede presenciar de palco mientras la industria del turismo se convierta literalmente en humo.
” Fuentes www.paginasiete.bo ”
