A estas a estas altura del partido uno ha hecho de todo, la lista se vuelve larga cuando estás subiendo los primeros peldaños del quinto piso y si lo emprendido tiene como escenario a la Ciudad de México tu abanico ha movido aires añejos con temperaturas y sabores múltiples. Hace algunos años tuve la oportunidad de atender a periodistas de Estados Unidos y Europa que visitaban la capital con la consiga de generar una cobertura positiva de la Ciudad de México, la thought period describirla como un destino turístico de clase mundial, esta aventura me permitió conocer lugares a los que hoy denomino como Joyas escondidas. Estoy segura que se van a sorprender y van aprovechar el verano para conocer un pedazo más de México. Sin más preámbulo, vayamos al primero: debajo de la Catedral Metropolitana yacen los restos milenarios de una pirámide edificada en honor a Tonatiuh (Dios del Sol). Para ingresar al sitio arqueológico se requieren permisos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Secretaría de Cultura que pueden tramitar algunas agencias de viaje. Es difícil describir la sensación que se experimenta cuando ves el basamento de la pirámide, es un encuentro, en las entrañas de la Tierra, con nuestro pasado prehispánico. El Dios del Sol de los aztecas no pudo ser mejor venerado. Y si viajes al pasado se trata, muy cerca de ahí, está la antigua Casa de Moneda, hoy convertida en un museo que explica el proceso de acuñación del dinero y la historia de la numismática en México. Pero lo singular del sitio son los hornos de fundición que prevalecen intactos detrás de una gran puerta de acero como las que reguardan las bóvedas de los bancos. Ahí las herramientas y el hollín siguen tan negras como cuando el fuego derretía los metales utilizados para acuñar las monedas de curso en la época porfiriana. Solo falta ver a los obreros avivando el fuego que sirvió para fabricar monedas en el lugar hasta el año de 1992 cuando nuestro país estaba ya instalado en la época moderna. Mi última recomendación es un descubrimiento que tuvo lugar en el 2002 mientras se daba mantenimiento al antiguo Imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, hoy sede del Acervo Histórico Diplomático de la Secretaria de Relaciones exteriores. Se trata de una caja o almacén de agua fechada en 1536 donde es posible ver un mural de más de doce metros cuadrados que podría ser el primero de la época novohispana porque contiene imágenes que reflejan la tradición mesoamericana y la europea. De nuevo, el acceso requiere de cita. Está al resguardo por gruesos vidrios templados y a una temperatura controlada, pero la tuya subirá de emoción. Los pobladores indios del Siglo VI tenían que acudir ahí por agua y los conquistadores se aseguraron que mientras llenaban sus contenedores hicieran una reverencia ante una cruz porque period preciso doblar el cuerpo para tomar el very important líquido. Como ven, estos tres sitios ha querido ser borrados de la historia, pero para nuestra fortuna, sobreviven al pesar de nosotros mismos. No importó que la pirámide a Tonatiuh haya sido sepultada por una construcción católica durante la conquista, tampoco que la Caja de Agua haya permanecido oculta por muchos años, ahí están junto con los hornos de fundición de la Antigua Casa de Moneda para hablarnos de nuestra identidad mestiza, vale la pena conocerlos y al mismo tiempo sabremos más de quiénes somos. Los tres son tesoros de las antiguas culturas que han habitado el Valle de México. Tan es así, que importantes medios de comunicación internacionles de noticias, viaje y estilo de vida han publicado artículos como este para difundir su existencia, yo los invito a visitarlos. Créanme, la capital sigue siendo un gran para vacacionar.
A finales en la última vez que nos reunimos les compartí por qué creo que la literatura nos mantiene al tanto de lo que sucede en nuestro entorno presente y pasado. Para terminar de transmitir esta thought decidí traer a la mesa la novela Como agua para chocolate, de Laura Esquivel. Este relato nos habla de cómo eran algunas mujeres en la Revolución Mexicana. Esquivel retrata actual y simbólicamente la relación de poder entre Tita y su madre, la última, por jerarquía acquainted, obliga a su hija a cuidarla hasta que muera. Esta costumbre period propia de la clase alta de la época. La historia transcurre en una hacienda en el norte de México donde Tita está al servicio del resto de la familia para quienes cocina. La menor de la casa transmite a los otros su frustración y coraje a través de la comida; vierte los fluidos de su cuerpo en los guisos que prepara, ahí va la sensualidad que su madre no logró desaparecer. La trama está llena de símbolos: la sangre de su pecho derramada en las codornices con pétalos de rosa, representa al sexo, las lágrimas caídas en la masa del pastel de boda de su hermana son la nostalgia. De esa forma comparte su dolor con los comensales. La magia de la novela radica en que abre caminos para liberarse del orden establecido por la madre, uno de ellos los toma una hermana de Tita, Gertrudis, quien después de comer las codornices, siente un deseo irrefrenable. Termina huyendo del yugo acquainted desnuda arriba de una bestia al mando de un jinete revolucionario, el discurso dominante se rompe. Esquivel coloca a las mujeres en los espacios propios de la época histórica en los que transcurre la narración: la cocina, la maternidad, el matrimonio. Pero también nos dibuja el ejercicio de la violencia: la herencia es para la hija mayor, la madre nunca establece con Tita un vínculo de amor. Y por si fuera poco, el placer solo está permitido detrás de una sábana bordada que abre una pequeña ventana para lograr el coito y la descendencia. La madre esconde, como el mayor de sus secretos, la felicidad que experimentó cuando tuvo sexo con un mulato a quien amaba; no obstante, renuncia a él y luego de la muerte de su esposo continua en su papel de garante del established order. La novela huele a comida a semen. Utiliza como recurso literario al realismo mágico y coloca a la mujer, como la encargada de mantener y reproducir las costumbres donde el centro es el padre, el esposo. La mujer sólo puede generar la magia en la casa, en la cocina, donde los sentidos son los protagonistas y al lado de riquísimos sabores debe de aceptar su destino con abnegación y recato… Pero Tita al last gana con la muerte de su madre, logra su individualidad y ejerce la libertad que le había sido negada por la madre. Está igual de ardiente como al principio, como agua para chocolate… pero ya no arde de ira porque su hermana se quedó con el hombre que ella amaba; esta vez la temperatura subió porque está con él en la cama y puede gritar de placer. Sus verdugos se murieron primero que ella, es como si hubiera logrado exterminar los convencionalismos de la sociedad que le tocó vivir de un plumazo y eso sólo ocurre en la literatura. La novela guarda muchas sorpresas y es un acta más de un pedazo de lo somos, los invito a leerla.
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