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- Este artículo contiene spoilers del last del estreno de Amazon Prime Video La guerra del mañana, protagonizada por Chris Pratt, y sus muchas paradojas de espacio-tiempo. De ahí el last explicado.
La guerra del mañana será lo que tú quieras, mejor o peor, se te hará más o menos larga (a nosotros un poquito demasiado), pero es innegable que plantea una de las mejores representaciones hasta ahora de una creíble de invasion alienígena en el cine y abre, otra vez, un encendido debate sobre la correcta representación de los viajes en el tiempo en la ciencia ficción. Porque es imposible que hayas visto la película y no te hayas preguntado: ¿si Dan Forester, el personaje de Chris Pratt ya viajó al futuro y falló, cómo es posible que ahora vuelva a viajar al futuro y tenga éxito? ¿Se crearían distintas realidades paralelas, no? Me explico. Si su hija Muri (Yvonne Strahovski) le cuenta en el futuro que a los 14 años Dan se divorcia de su madre y que muere cuando ella tiene 16 años, pero que, sobre todo, desde que volvió del reclutamiento nunca volvió a ser el mismo, ¿quiere decir esto que todos los personajes viven los acontecimientos en un bucle? Lo que le cuenta quiere decir que él regresó del futuro, pero no tuvo éxito. ¿Qué es lo que marca la diferencia esta vez? Si ya viajó una vez antes (una o muchos, porque lo lógico sería pensar que han sido muchas y que todo se repite en bucle), ¿qué es exactamente lo que ha ocurrido esta vez que sea diferente? Lo que plantea la película va en contra de la paradoja del abuelo y aproxima La guerra del mañana a una versión cañera de Atrapado en el tiempo, con lo que Chris Pratt se convertiría en la versión con metralleta de Invoice Murray en un mundo apocalíptico. Es como si en lugar del día de la marmota fuera el día del alienígena una y otra vez. ¿Ves como ha merecido la pena ver la película? Ya tenemos algo divertido sobre lo que discutir tú y yo.
Para empezar, vamos a sacárnoslo de encima ya: la máquina de teleportación no tiene ningún sentido. Los telesaltos de la película, quiero decir. La ciencia (según la física cuántica) defiende que no se pueden hacer copias perfectas de tus átomos, ni en el pasado, ni en el futuro. La física ha demostrado que no es posible en el presente, así que menos en cualquier otro tiempo pasado o futuro. Es una película de fantasía ficción, por supuesto, pero con tanto presunto científico sesudo pululando por el metraje, podrían habernos dado alguna explicación mejor que las balsas que vienen y van sobre cómo es posible enviar a tanta gente y que con tanta ida y venida no acaben desintegrándose o corrompiendo su estructura molecular. No sé, se me ocurre. Pero esto es refunfuñar por refunfuñar. Te gustará más o menos el funcionamiento de la máquina del tiempo de Tenet, pero la película se esfuerza mucho por explicarlo. Aquí es una anécdota para dejar paso a los disparos. Pero es que, además, siembra una larga serie de dudas sobre cómo funcionan los viajes en el tiempo en el mundo de Chris Pratt. Nos podemos conformar con la respuesta obvia: a golpe de pectoral (porque el brazalete se lo podían haber puesto remangando la camisa, tranquilamente).
Si hemos llegado a estar de acuerdo en algo después de tantos viajes en el tiempo en las películas (desde los bucles temporales de Atrapado en el tiempo o la maravillosa Palm Springs hasta Tenet, pasando por la saga de Regreso al futuro y, por supuesto, Vengadores: Endgame y, ahora, Loki) es que si fuera posible hacer algún tipo de viaje en el tiempo, cualquier cambio que se realizara en ese pasado, se produciría en una realidad diferente (alternativa) de la que proviene el personaje de ficción de turno. Es lo que se conoce comunmente como la paradoja del abuelo. De esta forma si tú viajas al pasado para matar a tu abuelo, no desaparecerías. Desaparecerías en esa realidad a la que habrías viajado, pero no en tu realidad. Por ese mismo motivo si viajaras en el tiempo para trata de impedir alguna tragedia, no lo conseguirías porque solo se modificaría en esa realidad, y no en el pasado y el presente que tú has conocido y no tendría ninguna consecuencia en tu futuro. Sí en el presente al que has viajado y sí en el futuro al que has viajado, pero es que ¡serían distintos! Pero Chris Pratt vuelve, al menos una vez, a revivir la misma situación, con distinto resultado. Y en una de las realidades conseguiría salvar a su hija y de paso al mundo, pero en otras realidades ella y él morirían una y otra vez. La película deja este agujero sin explicar.
Tampoco tiene sentido que la esposa de Dan, esta vez, sea capaz de llegar a la conclusión de que los alienígenas llegaron antes de 2048. ¿Es que no se le había ocurrido la otra vez (o veces) que regresó el bueno de Dan al pasado, digo al presente? ¡Vaya lío!
Ahora bien, también es cierto que la película pone encima de la mesa, para empezar, una de las estrategias de colonización extraterrestre más razonables que ha ofrecido hasta ahora el cine de ciencia-ficción. Es más una cuestión de fondo, que de forma: no es que sean los alienígenas más creíbles (con sus chillidos Dolby Atmos y sus pinchos morunos), sino que tiene todo el sentido que conforme una especie que lleve ¿décadas? ¿siglos? congeladahasta que poco a poco sale de su hibernación o escapa de su hibernación (tanto da) y resolve saciar su hambre y con ello conquistar nuestro planeta. Es una evolución orgánica, continente a continente. Y lo descubren, sí, te has enterado bien, gracias a los restos volcánicos del colmillo memento y de los conocimientos del empollón de la clase aficionado a los movimientos sísmicos con el que te habían sentido identificado al principio de la película.
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” Fuentes www.esquire.com ”
