Por: Albeiro Castro Yépez
En los albores de la década de los años sesenta de la anterior centuria surgió el entusiasmo colectivo por la conservación de los recursos naturales y la optimización del medio ambiente. Para el caso de turismo, el momento creó las actividades de contacto con la naturaleza como una de las formas de aprovechamiento del tiempo libre, la recreación y el deporte, con un impacto tan fuerte, que desde ese momento se percibe un compartir de mercado entre los segmentos de sol y playa con el turismo alternativo. Es así como, actividades populares como la cacería se sustituyeron por los safaris fotográficos, se premiaba entonces las mejores fotografías de escenarios naturales, individuos de avifauna, y por supuesto, algunas escenas de la cotidianidad socioeconómica y cultural de la región visitada.
En el mundo contemporáneo han surgido propuestas creativas asociadas a la llamada economía naranja, donde se organizan viajes con el propósito de captar imágenes que luego se llevan a formatos digitales, bien para concurso, o para publicarlas en redes sociales, o simplemente para el archivo private. Actividad organizada para diferentes niveles de conocimiento, los hay, enfocados solamente en aficionados, para ellos, la agencia de viajes asigna un guía con amplia experticia en la fotografía ajustada a las necesidades del viajero, unos llevan cámaras fotográficas básicas, otros se aperan de sofisticados aparatos fotográficos y otros sencillamente portan su teléfono celular. Desde luego, en la medida de un turista con mayor conocimiento, incluso profesionales de la fotografía, se requiere igualmente de un guía especializado en el tema.
Hoy ante las tendencias del turismo pos Covid-19, se ha fortalecido la demanda de actividades de contacto con la naturaleza, especialmente la observación de aves, especies florísticas, pero también fauna endémica de la región visitada, especialmente mamíferos de gran tamaño. Sin desconocer la tendencia a viajar por cuerpos de agua, lagos, lagunas, ríos y por supuesto el mar. Ante esta nueva oportunidad, los huilenses hacemos alarde de tener los escenarios ideales para implementar esta nueva tendencia. Llegan a la memoria los paisajes del Macizo Colombiano, ríos, el Desierto de La Tatacoa, los ambientes rurales, santuarios religiosos, festividades, actividades culturales y la amplia y deliciosa oferta de platos típicos regionales, seguramente existan mucho más opciones, todas validas, pero una rápida mirada a los portafolios que publican las agencias de viaje en web, se infiere una incipiente oferta de paquetes turísticos enfocados en la práctica de la fotografía.
En suma, se ha logrado el cumplimiento de las metas de formación de profesionales en Guianza turística, meta cumplida de la mano del SENA, pero, nos encontramos con nuevas necesidades, el mercado contemporáneo requiere profesionales de la Guianza especializados en las temáticas de naturaleza, cultura, y ahora, en fotografía, un tema con generosas oportunidades de desarrollo en el territorio huilense.
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” Fuentes www.lanacion.com.co ”
