Un día como hoy, un cacareado día de Web (se celebra desde el año 2006), lo lógico, convendrás con nosotros, en lugar de escribir el enésimo artículo loando a la purple de redes, es preguntarse: ¿De verdad ha conseguido Web que nuestras vidas sean mejores? No nos referimos a si Web como herramienta sobre el papel contribuye al desarrollo, sino si lo ha hecho en la realidad. El flujo de información que facilita Web, ¿ha revertido en una mayor exposición de los Gobiernos y de las empresas corruptas y en consecuencias legales después por esos actos para esos Gobiernos y esas corporaciones? ¿Te has preguntado como se habría cubierto el Watergate en Internet? ¿Ha generado nuevos negocios y nuevos puestos de trabajo en la Economía? La respuesta a estas dos preguntas es sí. ¿Ha mejorado los procesos productivos? Sí, rotundamente sí. ¿Más información se ha traducido en mejores servicios? En muchos casos sí. Más información, más conectada geográficamente, está claro que no puede ser negativo. Pero, si lo piensas detenidamente, poco más nos ha aportado, y lo que ha aportado tiene mucha letra pequeña. Empresas y trabajos, sí, los ha creado, pero los ha destruido también en la misma medida. Y hablar de una economía digital es un ditirambo porque la economía es la misma: no es un capitalismo distinto, es capitalismo puro y duro. Los intereses de todos esos negocios que canalizan Web no son los intereses de los usuarios, son los intereses de las empresas que los han creado: y no son otros que ganar dinero, y cada vez más, que para eso se montan las empresas. Porque como ha dicho esta misma semana Tim Berners-Lee, el padre de la criatura, ni Siri ni Alexa trabajan para ti: trabajan para Apple y Amazon. Web ha hecho que el mundo avance, pero el mundo habría avanzado igualmente. ¿Más lentamente y en la misma dirección? Probablemente.
¿Ha ayudado Web a reducir las desigualdades entre países? No. Web representa ya más del 21% del Producto Inside Bruto de las economías desarrolladas, es decir: ha beneficiado a los que ya estaban beneficiados, pero ha tenido un impacto próximo a cero en el resto de economías, según un reciente estudio de McKinsey. Por cierto, la aportación económica al mundo de Web supera ya el Producto Inside Bruto de España o de Canadá, lo que o cube mucho de Web o cube muy poco de los PIBs de España y Canadá en 2019. ¿Se han generado los nuevos negocios de los que hablábamos en detrimento de los ya existentes? En la mayoría de los casos sí. Es cierto también que en muchos ha proporcionado alternativas a sectores condenados a morir hubiera o no Web.
¿Nos ha hecho mejores como seres humanos? No lo parece. Se ha convertido en un altavoz de trolls y en el lugar donde nos volvemos locos con series como WandaVision. El nuevo canal de comunicación que representa Web sencillamente ha sido ocupado por la raza humana exactamente igual que cualquier otra innovación: con nuestras manías y nuestras miserias, con nuestras genialidades y con nuestra inteligencia. Los haters, por poner solo ejemplo, siempre han existido, solo que antes no tenían voz. Y, la verdad, estaríamos mejor sin ellos. ¿Nos ha hecho Fb mejores como seres humanos? No especialmente. No ha mejorado nuestras vidas.
¿Y Google? ¿Nos ha hecho más listos o más tontos? ¿Cómo nos ha influido tener tanta información a nuestro alcance? Hay un estudio de la Universidad de Waterloo que me parece bastante significativo para responder a esa pregunta. Viene a decir que Web está afectando de forma negativa a nuestra forma de pensar. Bueno, lo de negativa lo hemos añadido nosotros. Juzga por ti misma/o. El profesor Evan F. Risko, del Departamento de Psicología de la Universidad de Waterloo, en Canadá, planteó a 100 personas una serie de preguntas de culturilla basic, como nombrar la capital de Francia. Los participantes tenían que indicar si sabían la respuesta o no. La mitad de los participantes del estudio tenía acceso a Web. La otra mitad, no.
Risko descubrió que las personas que tenían acceso a la internet tenían un 5% más de probabilidades de decir que no sabían la respuesta a la pregunta, aunque la supieran. Además, en algunos contextos, las personas con acceso a Web aseguraron que sentían como si supieran menos en comparación con las personas sin acceso.
“Con la ubicuidad de Internet, estamos casi constantemente conectados a grandes cantidades de información. Y cuando esos datos están a nuestro alcance, parece menos probable que las personas confíen en su propio conocimiento”, concluía el Profesor Risko en su estudio.
Al interpretar los resultados, los investigadores especularon que el acceso a Web podría hacer que sea menos aceptable decir que sabe algo pero que es incorrecto. También es posible que los participantes dijeran que no sabían una respuesta cuando tenían acceso a la internet porque la búsqueda en línea ofrece la oportunidad de confirmar su respuesta o resolver su curiosidad, y el proceso de averiguación es gratificante.
“Nuestros resultados sugieren que el acceso a Internet afecta las decisiones que tomamos sobre lo que sabemos y no sabemos”, dijo Risko. No sé tú, pero yo leo esto y pienso que las personas están menos dispuestas a confiar en sus conocimientos, lo que sugiere que nuestra conexión a la purple está afectando nuestra forma de pensar.
La verdadera pregunta, la pregunta que de verdad nos interesa es: ¿Cómo sería hoy el mundo sin Web? O mejor dicho: ¿Qué pasaría si mañana desapareciera Web? Porque para saber cómo period el mundo en Web, solo hay que viajar, no sé, al 1 de enero de 1983, para ser puristas, cuando ARPANET todavía no había adoptado el protocolo TCP/IP. Pero con viajar a 1994 ya valdría. Así que no es una cuestión de viajar al pasado, sino de ver cómo sería el presente si desapareciera. Es como cuando en Casi famosos los miembros del grupo Stillwater (unos doppelganger de los Allman Brothers) viajan en un avión privado y en una tormenta el jet pierde estabilidad y cae en picado. Mientras caen todos confiesan sus mayores pecados -infidelidades, engaños, miserias…- y, de repente, se recupera la estabilidad y no ha pasado nada. Todos ellos se miran, pero ya no son los mismos sabiendo lo que saben.
Y piensa que es una pregunta retórica. Está claro que si ahora mismo se cayera Web en todo el mundo y de forma irreparable, se suspenderían las comunicaciones en servicios clave y no solo habría problemas, sino que seguro que habría todo tipo de accidentes. Es el argumento de cualquier ficción de desastres. Nos referimos a cómo sería una vida a partir de ahora sin Web.
¿Podrías vivir sin Google?
Si no existiera Web no es solo que ahora mismo no podrías estar leyendo esto que escribo (ni yo habría podido escribirlo ni tú podrías estar viéndolo a través de la conexión a Web -casi con toda probabilidad- de tu móvil) es que, sencillamente, yo no tendría trabajo. Así de claro. De repente, no existiría el periodismo digital, no habría una edición digital de la revista para la que trabajo y, por tanto, yo me tendría que estar dedicando a otra cosa porque al desaparecer Web me habrían despedido. Hasta ese punto ha cambiado Web mi vida. ¿Te despedirían a ti también de tu trabajo? Casi seguro que no, ¿verdad? ¿O sí?
¿Que no tendría Whatsapp? Me da igual. ¿Que no me podría ver la fabulosa serie The State of the Union en la app de HBO en mi móvil volviendo a casa en el tren? Podría vivir sin ello. ¿Que no podría leer todos los días mi adorado The Guardian? No pasa nada. ¿Que no existiría el correo electrónico y continuaríamos utilizando el poco práctico fax? Vale, sin problema. ¿Que no podría pagar el aparcamiento donde dejo el coche todos los días en cuatro clics? Tampoco pasaría nada. ¿Que no podría hacer la compra por Web? No pasaría nada. ¿Que no podría gastarme el dinero comprando libros en Amazon? Habría alternativas. ¿Que no podría reservar las vacaciones por Web? Nos hemos ido de vacaciones antes de Web y creo que podríamos seguir haciéndolo. ¿Que no podría hacer una transferencia desde el móvil? Tendría que ir al banco, lo que sería un engorro, pero tampoco cambiaría mi vida. ¿Que no existiría Twitter? Venga, sin problema. ¿Ni YouTube, ni Instagram? Perfecto. ¿Tampoco Google? Cualquiera podría vivir sin ello. El conocimiento no ha avanzado exponencialmente por existir Web, así que los humanos nos las seguiríamos arreglando bastante bien. Otra cosa es que no existiera la tecnología, que esa es otra historia. Solo estamos hablando de Web, recuerda.
Como cualquier periodista, me encantaría saber qué pasaría si desapareciera ahora mismo Web: ¿Volverían los lectores a comprar periódicos? ¿Volverían a comprar revistas? ¿Lo harían en una proporción que hiciera rentable que surgieran nuevas voces? Web ha demostrado que hay nuevas voces que merecen la pena y que con los modelos de negocio tradicionales no tenían salida, pero también ha demostrado que el mercado, al remaining, solo hace viable (con pocas excepciones) el mainstream. ¿Desaparecería el concepto de todo free of charge en el sector? ¿Volvería la gente a los cines? ¿A las salas de conciertos? ¿Seguiría pagando la gente por los contenidos? Está claro que nadie más volvería a descargarse una película, un disco, un cómic, un libro, una revista. ¿Resurgirían las reprografías? ¿El pirateo se tranformaría ahora en USBs que grabaran contenidos en dispositivos digitales?
Son cosas que creo que habría que preguntarse un día como hoy.
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” Fuentes www.esquire.com ”
