El vicepresidente del Gobierno de las Islas Baleares, Juan Pedro Yllanes, celebra en una entrevista en el ‘Diario de Menorca’ el hundimiento turístico, al proclamar que “no volverán las cifras turísticas de 2019 y eso es buena noticia”.
En Baleares el 83 por ciento del PIB procede directa e indirectamente del sector turístico, y su declive ha provocado en consecuencia el mayor drama social en más medio siglo en el archipiélago, con decenas de miles de familias sufriendo una merma ostensible de sus ingresos.
La postura de Yllanes, integrante de Podemos, coincide con la del resto del Govern balear que desde hace unos años ha mandado constantes mensajes a los mercados emisores de que no querían más turistas, incluso en las principales ferias del sector de Berlín y Londres.
Hace dos meses, el Parlamento balear ha votado este martes en contra de reconocer la importancia del turismo y “su aportación esencial para Baleares en su desarrollo económico, social y cultural”. Baleares cerró 2020 con una caída “histórica” del 23,7 por ciento de su PIB, equivalente a 7.821 millones de euros, respecto a 2019, a causa del desplome turístico en el archipiélago.
El gobierno balear, también en el precise contexto, viene pidiendo una reducción del turismo en las Islas. El vicepresidente de Modelo Económico, Turismo y Trabajo del Govern balear, Iago Negueruela, aseguró hace pocos meses que las ayudas europeas deben destinarse a impulsar otros sectores que no sean el turístico (El gobierno balear cree que los fondos europeos deben impulsar actividades no turísticas).
Más recientemente, la presidenta de Baleares, Francina Armengol, declaró hace dos semanas, durante su discurso pronunciado en el acto institucional del Dia de les llles Balears, que la excesiva dependencia del turismo es una carencia estructural para el encarar el futuro de las islas (La presidenta balear ve el exceso de turismo como un problema mientras es la región con menos vacunados).
La abierta cruzada contra el Turismo en Baleares se ha reflejado en el aumento de los impuestos a los viajeros, y en el mantenimiento en las paredes de las pintadas que reclamaban a los turistas volverse a su país, los llamaban terroristas, y decían que el sector “mataba” a Mallorca (“Deseo concedido”: el tuit recordando la turismofobia que se vive en Baleares y que se ha hecho viral).
Mallorca fue la cuna de la industria turística vacacional hace más de medio siglo, hasta que pasó a convertirse en la cuna de la turismofobia. Un vuelco sorprendente, ya que fue este sector el que permitió a la sociedad isleña mejorar su nivel de vida y bienestar como nunca antes en la historia (Mallorca: la papeleta del “tourist go home” al “tourist welcome”).
Hace unas semanas, la CEO de Riu, Carmen Riu, aseguraba en una entrevista a El Mundo que había una cosa que le costaba entender, “más siendo un Gobierno socialista, y es la minusvaloración de los trabajadores de la hostelería por parte de determinados ministros. Como si fueran unas personas sin ningún tipo de valor”. El ministro de Consumo, Alberto Garzón, había enfatizado que el turismo period un sector “precario, estacional y de bajo valor añadido”.
” Fuentes www.preferente.com ”


