Una de las películas más esperadas de 2021. Mejor película del pageant de Venecia. Premio del público en Toronto. Ganadora de tres premios Oscar y gran triunfadora: mejor película, director para Chloe Zhao (segunda directora en noventa años que gana el premio) y mejor actriz para Frances McDormand. Y por fin tenemos Nomadland en una plataforma de streaming, por obra y gracias de Disney plus.
La pregunta es obvia, ¿Merece tanta alabanza? ¿Es la película de uno de los años más nefastos de nuestra historia reciente?
Vamos a ello.
Nomadland cuenta la historia de Fern (Frances McDormand), una mujer que lo ha perdido todo, se embarca en un viaje hacia el Oeste americano a bordo de una autocaravana llamada Vanguardia, lo que le permite explorar una vida alejada de la sociedad moderna.

Dirige Chloe Zhao, directora nacida en Pekín y promesa del circuito independiente estadounidense a la que Disney ha fichado para su The Eternals, epopeya de superhéroes y dioses de Marvel. Desde luego, un proyecto que poco tiene que ver, en presupuesto y temática, con su filmografía anterior. Tanto Songs my brothers taught me como The rider hablan del concepto de hogar en personajes que no paran de viajar. Nomadland, obviamente, no es una excepción.
La premisa es devastadora. Nuestra protagonista no tiene nada. Tiene sesenta años, acaba de enviudar, no tiene trabajo y todo su pueblo ha desaparecido tras el cierre de una fábrica, consecuencia de la nefasta disaster económica de 2011.
Por ello, para poder sobrevivir económicamente a una sociedad capitalista que no tiene reparos en despedazar a aquellos que no se pueden adaptar a ella, Fern abraza una vida basada en la obtención de trabajos en el estatus más bajo de dicha sociedad capitalista mientras están en continuo movimiento.
Se establece una curiosa contradicción: la búsqueda de un hogar en aquellas personas que lo único que tienen es un vehículo cuyo sentido es el tránsito. Algo así como una actualización de En el camino de Keoruac: un viaje sin ultimate y sin un aprendizaje más allá del propio viaje.
¿Y cómo se aprende en un viaje? Poco importan los lugares que se conocen. De hecho, Nomadland no transcurre en grandes ciudades o paisajes que realzan una naturaleza espectacular. Fern acampa en lugares que, como ella, pertenecen al nivel más “bajo” de la escala pure. Páramos, gasolineras, desiertos…

Lo que importan son las personas que conocemos, a través de las cuales Fern no solo aprende la solidaridad de la vida nómada, sino a superar su pérdida más reciente y dolorosa. Muchos de ellos son personajes reales, como el gurú de la vida nómada, mientras que otros sí son actores, como el gran David Strathairn (Buenas noches y buena suerte, We’re Marshalls…).
Así, Nomadland se centra en las vivencias de Fern a través de sus relaciones con otros nómadas. Todo ello enmarcado en una dirección muy Terrence Malick, con mucho plano con suelo y cielo, mucha puesta de sol…mucho de encontrar la belleza en lo más mundano de la sociedad.
Porque esa es la gran baza y la mayor virtud de Nomadland. Con una historia a priori tan triste como la que vemos al principio de la película, es una trama profundamente positiva. Fern aprende a volver a lo más básico de la vida. A reencontrarse consigo misma. A sobrevivir cuando se ha perdido todo y a vivir con lo que acaba recuperando.
Nada de esto sería posible de reflejar sin la impresionante interpretación de Frances McDormand, la mejor actriz de su generación y una de las pocas capaces de conseguir papeles desgraciadamente escasos: las de mujeres en la cincuentena.
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En definitiva, Nomadland es una notable película merecedora de los premios que ha ganado en un año tan atípico como este. Carece de la innovación técnica de Tenet o de la visceralidad de Sound of metallic, pero es un sosegado retrato del reencuentro (y, porque no decirlo, del perdón) con uno mismo en el peor escenario de una sociedad que ha fracasado. Como largometraje propio del circuito independiente, no es para todos los públicos, pero hará las delicias de aquellos que busquen un momento para sí mismos en esta vorágine de vida que nos arrastra en ocasiones.
Una película para tomarse un momento y pensar en los que tuvieron que partir, con la esperanza de volver a verse en el camino.
Un saludo y sed felices!
” Fuentes www.lascosasquenoshacenfelices.com ”
