Aunque los piojos son una de las condiciones más frecuentes durante la infancia, especialmente en edad escolar, todavía existen numerosos mitos que dificultan su prevención y favorecen la desinformación. La creencia de que están asociados con una mala higiene o determinadas condiciones socioeconómicas continúa generando estigmas que pueden retrasar el manejo oportuno y adecuado de los casos
De acuerdo con el Dr. Rodrigo Lomelí Valdez, pediatra y dermatólogo pediatra, formado en el Instituto Nacional de Pediatría y miembro del Colegio Mexicano de Dermatología Pediátrica, la pediculosis sigue siendo un tema rodeado de conceptos erróneos que es necesario aclarar para ayudar a las familias a tomar decisiones informadas.

Existen muchos mitos sobre los piojos. Uno de los más comunes es pensar que están relacionados con una mala higiene, cuando la realidad es que cualquiera puede tenerlos. El especialista enfatiza que cualquier persona, tanto niños como adultos, puede adquirir piojos, independientemente de su higiene o nivel socioeconómico. Tenerlos no significa falta de cuidado personal ni descuido por parte de la familia. Por ello, el manejo también debe proteger el bienestar emocional de los niños: evitar burlas, señalamientos públicos y medidas innecesarias, como raparles el cabello o excluirlos de sus actividades.
En las escuelas, la comunicación con las familias debe ser discreta, sin exhibir al niño frente a sus compañeros. No es necesario enviarlo a casa antes de terminar la jornada escolar y puede regresar a clases después de iniciar el tratamiento adecuado, recordando que el mecanismo de contagio es directo o por objetos de uso personal. Informar con claridad y actuar con respeto permite atender la infestación sin convertirla en un motivo de vergüenza.
El especialista señala que otra de las creencias más difundidas es que los piojos saltan o vuelan de una persona a otra. Sin embargo, estos parásitos únicamente se desplazan arrastrándose y el contagio ocurre principalmente a través del contacto directo entre cabezas, una situación habitual en los niños durante las actividades escolares, deportivas y recreativas.
Asimismo, destaca que, si bien la presencia de piojos no representa una enfermedad grave, sí puede ocasionar molestias como comezón, irritación del cuero cabelludo e incomodidad psicológica tanto para los menores como para sus familias.

El abordaje de la pediculosis debe enfocarse no solo en el tratamiento, sino también en la prevención. La prevención juega un papel clave. Revisar periódicamente el cuero cabelludo de los niños, especialmente detrás de las orejas y en la nuca, evitar compartir peines, cepillos, accesorios para el cabello o sombreros y actuar de forma oportuna ante un caso detectado son medidas que pueden marcar una diferencia importante.
“Además de estas recomendaciones, existen alternativas preventivas que pueden incorporarse fácilmente a la rutina diaria de los niños antes de asistir a la escuela. Así como el uso de bloqueador solar o el cepillado de dientes forman parte de los hábitos cotidianos de cuidado, el uso de un spray repelente puede utilizarse, sobre todo en periodos de brotes para ayudar a reducir el riesgo de contagio. Se aplica en segundos y contribuye a brindar protección durante las horas de mayor convivencia, como el tiempo que pasan en el salón de clases, el recreo o al término de la jornada escolar. Las herramientas preventivas pueden convertirse en aliadas importantes cuando forman parte de una estrategia integral que combine educación, vigilancia y hábitos de cuidado personal”, comenta el especialista.
Debido a que aún existen numerosos mitos en torno a la pediculosis, Armstrong Laboratorios de México impulsa acciones de educación y concientización para promover información basada en evidencia, reducir los estigmas asociados a esta condición y fomentar una prevención efectiva. Como parte de estas iniciativas, la compañía cuenta con alternativas preventivas, como su spray protector, que complementa las medidas habituales de cuidado y puede ayudar a reducir el riesgo de infestación en niños en edad escolar. Estas acciones también buscan promover una conversación informada que contribuya a evitar que los niños sean señalados o avergonzados ante un caso de pediculosis, favoreciendo un entorno libre de prejuicios y estigmas.

Se hace un llamado a madres, padres, cuidadores y comunidades escolares a sustituir los mitos por información confiable y a promover una conversación abierta sobre los piojos. “Los piojos son una situación común durante la infancia y deben enfrentarse con conocimiento, no con vergüenza. Cuando las familias saben cómo prevenirlos y qué hacer ante su presencia, están mejor preparadas para proteger a sus hijos y actuar oportunamente”, concluye el Dr. Lomelí.
