México enfrenta uno de los principales problemas de salud que muchas veces pasa desapercibido: el estrés crónico. Estudios muestran que entre 2024 y 2025, el 37% de los mexicanos lo padeció de forma constante. Es una cifra crítica porque, de acuerdo con la American Heart Association, este estado de tensión mental puede aumentar los factores de riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, entre los que destaca la hipertensión.
Factores psicosociales como el estrés laboral, la ansiedad o la falta de redes de apoyo desencadenan respuestas fisiológicas que pueden afectar, por ejemplo, la regulación de la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Investigaciones demuestran que el estrés crónico está asociado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y agrava la progresión de estas patologías en personas con antecedentes cardíacos; sin embargo, gran parte de la población desconoce esta relación.
Cifras del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP]revelan que cerca del 40% de los mexicanos no sabe que padece hipertensión arterial. Por ello, los especialistas enfatizan que prevenir no solo vigilar los factores de riesgo cardíaco comunes, como el sedentarismo, la alimentación rica en grasas saturadas y azúcares, el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol, sino también reconocer el impacto negativo que pueden tener las condiciones de la salud mental.

De acuerdo con el Dr. Fabián Meza, Gerente Médico de Cardiología en Merck México, “El estrés crónico puede favorecer el desarrollo o el descontrol de la hipertensión arterial, elevando considerablemente el riesgo de un infarto al miocardio o un accidente cerebrovascular. Por esta razón, es importante considerar la salud psicológica para brindar una atención holística en el cuidado del corazón”.
Se estima que en el país podrían evitarse entre 943 mil y 1.1 millones de eventos de enfermedades cardiovasculares en los próximos 10 años si la presión arterial se mantuviera en valores normales. Para lograr este control, mejorar la salud emocional y del corazón, los expertos comparten cinco recomendaciones prácticas:
Mueve con regularidad. El ejercicio ayuda a aliviar el estrés, la tensión, a regular los niveles de cortisol y a fortalecer el sistema cardiovascular.
Prioriza el descanso. Dormir un mínimo de siete horas al día, puede reducir hasta en un 65% el riesgo de enfermedades del corazón.
Practica técnicas de relajación o respiración. La meditación y respiración consciente se asocian con una reducción de hasta un 48% el riesgo de mortalidad, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.

Dedica tiempo a los amigos y la familia. Mantener relaciones sociales ayuda a reducir la frecuencia cardíaca y liberar oxitocina, hormona que contribuye a dilatar los vasos sanguíneos y disminuir la presión arterial.
Mantén un estilo de vida saludable. Adopta una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras y granos enteros, y controla factores de riesgo modificables como el consumo excesivo de alcohol o el tabaquismo.
“Es fundamental priorizar la prevención del cuidado del corazón desde un enfoque amplio que considere manejar los factores de riesgo de manera eficiente y, a su vez, revisar el estado psicológico de los mexicanos. Esto ayudará a establecer las bases de un corazón fuerte a largo plazo y reducir complicaciones a futuro”, comentó el Dr. Meza.
El cuidado cardiovascular no consiste únicamente en reaccionar ante la aparición de síntomas físicos, sino en construir un estilo de vida sustentable donde el descanso, el equilibrio emocional y la atención a la salud mental ocupen un lugar prioritario dentro de la prevención médica integral.
