Cada vez existe mayor conciencia sobre los riesgos de la automedicación y del uso inadecuado de medicamentos en los seres humanos, y en el cuidado de las mascotas también es fundamental promover una cultura de uso responsable de los tratamientos veterinarios para proteger la salud y el bienestar de perros y gatos.

La eficacia y seguridad de un medicamento veterinario depende de diversos factores, entre ellos un diagnóstico adecuado, la dosis correcta, la forma de administración, el peso de la mascota y el seguimiento recurrente del veterinario, por mencionar algunos.
Prácticas como fraccionar el medicamento o adquirirlo fuera de su empaque original puede provocar errores al dosificarlos o administrarlos, incrementando el riesgo de falta de eficacia terapéutica o presencia de reacciones adversas en las mascotas, afirma la MVZ Emilia Tobías, Gerente Técnico en Boehringer Ingelheim México.
Y agrega: “En el caso de los antiparasitarios orales, por ejemplo, si se fracciona y se le da una dosis menor a la que requiere el animal, puede traducirse en una protección insuficiente frente a pulgas, garrapatas y otros parásitos. Aunado a ello, es fundamental que cualquier tratamiento veterinario sea prescrito y supervisado por un médico veterinario, quien tiene el conocimiento y la experiencia para aplicar de forma óptima la dosis correcta, garantizando su eficacia y beneficio en favor de la salud de las mascotas”.
Cada mascota requiere un tratamiento individualizado, por lo que nunca deben utilizarse medicamentos por recomendación de terceros, reutilizar tratamientos prescritos para otros animales o modificar las presentaciones indicadas por el fabricante.

El uso responsable de medicamentos veterinarios también implica conservar los productos en sus empaques y condiciones originales, respetar las indicaciones de almacenamiento, verificar su fecha de caducidad y seguir estrictamente las instrucciones del médico veterinario respecto a su administración.
“Cuando se trata de medicamentos veterinarios, adquirirlos en canales oficiales como clínicas, hospitales veterinarios o tiendas de mascotas formalmente establecidas sin duda ayuda a asegurar que el producto sea original, que se haya transportado y almacenado en las condiciones adecuadas para mantener estable la formulación, sus ingredientes, y que, además, se encuentre dentro de su periodo de vida útil para que cumpla el cometido con el que fue fabricado: prevenir o tratar enfermedades en la mascota”, añade la especialista de Boehringer Ingelheim.

Promover la educación entre los tutores sobre el uso adecuado de medicamentos veterinarios forma parte de una estrategia de tenencia responsable que contribuye no solo al bienestar de los animales de compañía, sino también a fortalecer la confianza en el médico veterinario, por ello la importancia de adquirir medicamentos veterinarios únicamente en clínicas, hospitales y establecimientos formalmente autorizados.
La protección de las mascotas es una responsabilidad compartida. En Boehringer Ingelheim promovemos el uso responsable de medicamentos veterinarios como parte esencial del cuidado de las mascotas, pero también de las personas que conviven con ellas y de las comunidades
