México destina cerca de 59 mil millones de pesos durante 2026 para infraestructura educativa, con recursos dirigidos a mejorar las condiciones de los planteles de educación básica y media superior, de acuerdo con información del Gobierno de México.
A esta inversión se suman 26 mil millones de pesos del programa La Escuela es Nuestra, que contempla atender a 73 mil planteles y beneficiar a 8.9 millones de estudiantes.
La inversión adquiere relevancia ante el regreso a clases de más de 28 millones de estudiantes y 1.6 millones de docentes en más de 250 mil escuelas, así como por el Segundo Simulacro Nacional 2026, programado para el 19 de septiembre, que vuelve a poner sobre la mesa la preparación de los planteles frente a situaciones de emergencia.
El ejercicio representa una oportunidad para que las instituciones revisen sus rutas de evacuación y protocolos de protección civil, así como las herramientas disponibles para detectar riesgos, emitir alertas y coordinar una respuesta.
En una escuela, la seguridad no debe limitarse a reaccionar ante un incidente.
La tecnología puede ayudar a identificar riesgos, generar alertas y proporcionar información en tiempo real para tomar decisiones oportunas, fortalecer la capacidad de respuesta y mejorar la operación de los planteles, señaló Aidee Olvera, Gerente de Distribución para México, Centroamérica, Caribe y Brasil en Axis Communications.

En la operación cotidiana, estas herramientas también pueden generar información útil para la gestión de los espacios. La analítica de video permite detectar y clasificar personas y vehículos, identificar actividades inusuales y generar alertas automatizadas, mientras que los sistemas de audio en red pueden emitir instrucciones específicas en determinadas zonas.
El control de accesos suma otra capa de gestión, mediante la identificación de vehículos, credenciales móviles y sistemas centralizados que permiten administrar los puntos de entrada y salida de las instalaciones y tener mayor visibilidad sobre el acceso a determinados espacios.
El bienestar de la comunidad escolar también puede beneficiarse de un monitoreo más amplio del entorno físico. Sensores ambientales capaces de detectar el consumo de vapeadores o cigarrillos en espacios donde las cámaras no son una opción —como baños o vestidores— permiten a las autoridades escolares identificar y atender oportunamente estas situaciones, reforzando así el compromiso de mantener ambientes saludables donde se privilegie el aprendizaje por encima de cualquier distracción.
A su vez, el análisis de flujos de personas, puntos de concentración y zonas de congestión puede aportar información para optimizar la distribución y operación de las instalaciones educativas.
Así, la inversión en infraestructura educativa también abre la posibilidad de incorporar soluciones orientadas a la prevención, gestión de riesgos y continuidad operativa, particularmente en espacios donde diariamente se concentra una gran cantidad de estudiantes, docentes y personal.
De cara al Segundo Simulacro Nacional, las instituciones pueden aprovechar el ejercicio para evaluar no sólo sus protocolos, sino también sus sistemas de comunicación, monitoreo y control de accesos, con el objetivo de identificar oportunidades para fortalecer su preparación ante distintos escenarios.
