México enfrenta uno de los mayores retos de salud pública de la actualidad: las enfermedades cardiometabólicas, —aquellas que afectan al corazón, las arterias y el metabolismo— se mantienen entre las primeras causas de enfermedad en el país. Por ello, es importante mejorar las prácticas de prevención, detección y atención oportuna.
De acuerdo con datos oficiales, a nivel nacional, la prevalencia de hipertensión arterial en la población adulta mexicana es de 29%, pero el 40% de las personas que la padecen la desconocen. En el caso de la insuficiencia cardíaca, se estima que existen 750,000 personas que la padecen y cada año, se suman aproximadamente 75,000 nuevos casos. Estos padecimientos suelen evolucionar de manera asintomática hasta etapas avanzadas, cuando el daño ya es significativo y puede manifestarse de forma aguda a través de un infarto o un accidente cardiovascular.

La clave está en la detección temprana y en la formación especializada. Un diagnóstico oportuno, respaldado por un enfoque integral y personalizado, puede cambiar completamente el pronóstico de los pacientes.
“Atender estos padecimientos exige que las personas adopten una cultura del autocuidado, busquen atención a tiempo y reciban un diagnóstico experto. Esto es clave, pues un especialista preparado puede identificar pequeñas señales de alerta que pasarían desapercibidas en un chequeo superficial; a través de pruebas sencillas como la medición de la presión arterial y la glucosa, el médico puede diseñar un plan de prevención a la medida”, comentó el Dr. Fabián Meza, Gerente Médico de Cardiología en Merck México.
Por esta razón, médicos expertos se reunieron y compartieron conocimientos sobre la salud cardiovascular durante la segunda edición del Cardio Summit , brindando la oportunidad de mejorar las prácticas terapéuticas, las formas de detección y, sobre todo, actualizaciones sobre la prevalencia de estas enfermedades en el país.

Los especialistas coincidieron en que el futuro del cuidado cardiovascular exige una combinación de innovación científica, capacitación continua y prevención proactiva.
En ese sentido, se destacó que los médicos de primer contacto deben desarrollar habilidades y contar con las herramientas necesarias para identificar los problemas cardiovasculares desde la primera consulta, adoptando un enfoque que reconozca que existen distintos factores individuales en cada paciente según sus circunstancias.
Finalmente, el Dr. Fabián Meza, explicó que, “además de seguir un tratamiento personalizado, es importante mejorar el estilo de vida, ya que nuestros hábitos tienen gran impacto en nuestra salud cardiovascular. Adoptar prácticas saludables, como hacer actividad física regular, reduce significativamente el riesgo de complicaciones.” De hecho, una persona sedentaria tiene entre un 150% y un 240% más riesgo de desarrollar una cardiopatía en comparación con alguien activo. Por eso, fomentar la prevención es clave para lograr un cambio en las estadísticas del país”.

Descubrir el riesgo a tiempo de la mano de un experto permite realizar ajustes precisos en el estilo de vida, aplicar tratamientos oportunos y, en última instancia, proteger la salud y la calidad de vida a largo plazo.
