México atraviesa un momento estratégico para fortalecer su posición como destino de congresos, convenciones, exposiciones y viajes de incentivo. El crecimiento del turismo de negocios, la llegada de nuevas inversiones y la celebración de grandes eventos internacionales abren una oportunidad para consolidar a la Industria de Reuniones como uno de los motores del desarrollo económico nacional.
De acuerdo con la Estimación Preliminar del PIB de la Industria de Reuniones 2025, este sector aporta el 1.84% del Producto Interno Bruto nacional, equivalente a más de 443 mil millones de pesos, y genera más de un millón de empleos directos e indirectos, reflejando su creciente importancia para la economía mexicana.

Hoy México cuenta con ventajas competitivas como conectividad, infraestructura hotelera, diversidad de destinos y experiencia en la organización de eventos internacionales. El reto es construir una estrategia de largo plazo que permita convertir esas fortalezas en una mayor atracción de congresos, convenciones y eventos globales, afirmó Luis Díaz, presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR).
A diferencia del turismo vacacional, la Industria de Reuniones genera actividad económica durante todo el año y beneficia a hoteles, recintos, restaurantes, transporte, empresas de logística, producción, tecnología y cientos de proveedores locales. Además, impulsa la inversión, el intercambio de conocimiento y el posicionamiento internacional de los destinos.

Para COMIR, el contexto actual representa una oportunidad única para que México incremente su competitividad en un mercado donde los países compiten por atraer eventos internacionales como una herramienta para generar desarrollo económico.
Cada congreso o convención deja un legado que trasciende la derrama económica inmediata. También fortalece la atracción de inversiones, impulsa la innovación, genera relaciones comerciales y posiciona a las ciudades como destinos globales para hacer negocios, agregó Luis Díaz.

Estados como Querétaro, Guanajuato, Yucatán, Jalisco, Oaxaca, Baja California y Morelos ya fortalecen su oferta para este segmento. Sin embargo, para consolidar el liderazgo del país será necesario continuar impulsando infraestructura especializada, conectividad, profesionalización del talento y una mayor coordinación entre los sectores público y privado.
En un entorno cada vez más competitivo, México cuenta con las condiciones para convertirse en un referente internacional de la Industria de Reuniones. La oportunidad está sobre la mesa; el desafío será transformar ese potencial en una estrategia sostenida que impulse el crecimiento económico y el desarrollo regional.
