Tanto las heridas crónicas como las agudas están desempeñando un papel cada vez más relevante en uno de los mayores desafíos de salud pública a nivel mundial: la resistencia antimicrobiana. Durante el Congreso Anual 2026 de la European Wound Management Association (EWMA), celebrado en Bremen, Alemania, Essity, compañía líder global en higiene y salud, hizo un llamado a promover decisiones de cuidado de heridas basadas en evidencia para ayudar a frenar la propagación de infecciones resistentes derivadas del uso excesivo o inadecuado de antimicrobianos.
La resistencia antimicrobiana (RAM) ocurre cuando las bacterias se adaptan y dejan de responder a tratamientos y medicamentos diseñados para eliminarlas, como los antibióticos o antisépticos, lo que hace que las infecciones sean más difíciles e incluso, en algunos casos, imposibles de tratar. Aunque suele asociarse con hospitales o enfermedades graves, especialistas advierten que el cuidado rutinario de heridas es uno de los escenarios más frecuentes donde se utilizan antimicrobianos y donde, además, suelen emplearse en exceso.

“La resistencia antimicrobiana no es una amenaza abstracta ni futura; ya está afectando a pacientes en la actualidad”, señaló Anand Chandarana, presidente del área de Health & Medical de Essity. “Las decisiones cotidianas en el cuidado de heridas son importantes. Utilizar antimicrobianos activos cuando no son específicamente necesarios contribuye a incrementar la resistencia y expone a los pacientes a mayores riesgos”.
Heridas e infecciones resistentes: un riesgo subestimado
Expertos internacionales reportan un aumento de la resistencia antimicrobiana en tipos de heridas comunes, incluidas heridas quirúrgicas, úlceras de pie diabético, lesiones por presión y úlceras venosas en las piernas. Cuando intervienen bacterias resistentes, las heridas suelen tardar más en sanar, las infecciones son más difíciles de controlar y aumenta la probabilidad de requerir antibióticos más potentes, estancias hospitalarias prolongadas o incluso intervenciones quirúrgicas.
La investigación también muestra que muchas heridas presentan colonización bacteriana sin que exista una infección activa. A pesar de ello, los tratamientos antimicrobianos suelen utilizarse de forma preventiva “por si acaso”, en lugar de basarse en signos claros de infección, una práctica ampliamente reconocida como uno de los principales factores que impulsan la resistencia antimicrobiana. Una encuesta global entre profesionales de la salud reveló que el 42% de los clínicos utiliza antimicrobianos como medida preventiva incluso cuando la infección no ha sido confirmada.
“Con demasiada frecuencia, los antibióticos se utilizan como medida de precaución en lugar de una verdadera necesidad”, afirmó Anand Chandarana. “Priorizar la prevención y un manejo inicial más inteligente de las heridas ayuda a proteger a los pacientes hoy al reservar los antibióticos para cuando realmente se necesitan, además de preservar su efectividad para el futuro en casos de infecciones diseminadas o sistémicas”.

Nueva guía internacional publicada en el Journal of Wound Care.
Durante EWMA 2026, Essity destacó una nueva Guía Internacional sobre Gestión Responsable de Antimicrobianos en el Cuidado de Heridas, desarrollada por 12 expertos independientes en heridas de distintas partes del mundo y publicada en la revista científica revisada por pares Journal of Wound Care.
La guía posiciona el cuidado de heridas como un elemento central en la prevención de la resistencia antimicrobiana, al ofrecer recomendaciones claras y prácticas para fortalecer la prevención de infecciones, la intervención temprana y el uso responsable de antimicrobianos. Asimismo, reconoce tanto el papel de los antimicrobianos activos como el de los apósitos que capturan microorganismos. Por ejemplo, los apósitos con Tecnología Sorbact de Essity se adhieren a los microorganismos y los eliminan físicamente de la herida sin liberar agentes antimicrobianos activos. Al evitar el uso de estos agentes, estas soluciones contribuyen a prevenir infecciones y a reducir el uso innecesario de antibióticos.
Essity apoyó el desarrollo de esta guía como patrocinador, sin influir en su contenido ni en sus recomendaciones, ya que el trabajo fue revisado y publicado de manera independiente por el Journal of Wound Care. La guía refleja un consenso científico creciente sobre la importancia de alternativas a los antimicrobianos, como los antibióticos, dentro del cuidado habitual de heridas, así como una transición hacia estrategias centradas en la prevención y el control de infecciones.
“Que expertos reconocidos internacionalmente publiquen esta guía en una revista científica de prestigio envía una señal contundente a los profesionales de la salud”, comentó Anand Chandarana. “Demuestra que las soluciones de cuidado de heridas basadas en evidencia pueden contribuir al uso responsable de antimicrobianos al mismo tiempo que mejoran los resultados para los pacientes”.
De la reacción a la prevención

En lugar de recurrir por defecto a antibióticos o apósitos con antimicrobianos activos, esta guía promueve que los profesionales de la salud adopten intervenciones tempranas y procesos de toma de decisiones escalonados, adaptados a los distintos tipos de heridas. Al iniciar con tratamientos que eliminan físicamente las bacterias en lugar de destruirlas mediante agentes antimicrobianos, es posible minimizar el riesgo de infección, prevenir su progresión y limitar el uso de antimicrobianos como los antibióticos.
Como compañía global de higiene y salud, Essity trabaja de manera cercana con profesionales de la salud para impulsar prácticas de atención más seguras y sostenibles. En EWMA 2026, la compañía compartió con clínicos, investigadores y aliados los principales hallazgos de esta guía internacional y promovió el diálogo sobre cómo un mejor manejo de heridas puede contribuir a la lucha global contra la resistencia antimicrobiana.
“Proteger la eficacia de los antibióticos es una responsabilidad compartida”, concluyó Anand Chandarana. “Al replantear la manera en que se gestionan las heridas día a día, podemos contribuir a reducir el uso innecesario de antibióticos y generar un impacto positivo tanto para los pacientes como para los sistemas de salud”.
