Funchal: Un Viaje Vertical en 48 Horas
Funchal, la capital de Madeira, es un destino que sorprende a cada paso con su mezcla de naturaleza exuberante, cultura vibrante y una gastronomía que deleita los paladares más exigentes. Con un diseño que desafía la gravedad, sus calles empinadas y su costa dramática hacen de esta ciudad un lugar único para explorar en solo 48 horas.
Día 1: Conexión con la Naturaleza
Tu aventura comienza a primera hora en los Jardines de Monte Palace. Este oasis de paz, ubicado en la cima de una colina, no solo ofrece vistas panorámicas de la ciudad, sino que también alberga una colección impresionante de plantas exóticas y arte. Un paseo por sus senderos te transporta a un mundo lleno de colores y aromas. No te olvides de visitar el museo que se encuentra en su interior, donde podrás conocer más sobre la historia y la cultura de Madeira.
Para descender de la montaña, una opción emocionante es tomar el famoso teleférico que conecta Monte con el centro de Funchal. El viaje en sí es una experiencia visual, donde el paisaje urbano se fusiona con el azul profundo del océano Atlántico.
Al llegar al centro, una visita a la zona histórica de la ciudad es imperdible. Pasear por las calles adoquinadas te llevará a la Catedral de São Tiago y al Mercado dos Lavradores. Este mercado es un festín para los sentidos, con una variedad de productos locales, desde frutas tropicales hasta el famoso pescado seco. Aprovecha para saborear un “bolo do caco”, un pan típico, acompañado de mantequilla de ajo.
En la tarde, un recorrido en catamarán te ofrecerá una perspectiva diferente de la costa. Observa delfines y, con suerte, ballenas en su hábitat natural mientras disfrutas de un relajante paseo por el mar.
La noche en Funchal se ilumina con la vibrante vida nocturna. Disfruta de una cena en uno de los restaurantes en la zona marina, donde los sabores de la cocina madeirense brillan a través de platos como la espetada o el famoso vino de Madeira.
Día 2: Cultura y Tradición
El segundo día comienza con una visita a la Fundación Joan de Bettencourt, donde la cultura local se mezcla con el arte contemporáneo. Las exposiciones son un reflejo de la herencia artística de Madeira y un punto de encuentro para los amantes del arte.
Continuando tu ruta cultural, no puedes dejar de lado la visita a los Miradores de Funchal, como el Miradouro de São Gonçalo. Desde aquí, la panorámica de la ciudad te dejará sin aliento. Aprovecha para tomar fotografías que capturen la esencia de esta ciudad vertical.
La tarde es perfecta para un paseo por la zona costera. La Avenida do Mar es ideal para disfrutar de un agradable paseo, donde los restaurantes y bares invitan a relajarte con una bebida. ¿Por qué no probar una “Poncha”, la bebida típica de Madeira, hecha a base de aguardiente y jugo de limón?
Antes de concluir tu visita, considera un recorrido a pie por la calle Santa Maria, conocida por sus puertas pintadas por artistas locales. Este museo al aire libre refleja el espíritu creativo de Funchal y es un lugar perfecto para disfrutar de un café expreso en una de las muchas terrazas.
Al caer la noche, si el tiempo lo permite, una cena en uno de los restaurantes panorámicos te brindará una vista impresionante de Funchal iluminada. No hay mejor forma de despedir este viaje que con una copa del emblemático vino de Madeira, brindando por los recuerdos creativos y naturales que llevas contigo.
Reflexiones Finales
Funchal es más que un destino; es una experiencia que combina lo mejor de la naturaleza, la cultura y la gastronomía en un entorno único y acogedor. Con solo 48 horas, lograrás explorar su esencia y dejarte enamorar por este rincón del Atlántico. Así que, prepara tus maletas y dale un vistazo a este tesoro escondido que espera ser descubierto.
” Fuentes www.hola.com ”
