Los Rincónes de España a los que se Rinde un Icono del Cine
El cine tiene la capacidad única de transportarnos a diferentes mundos, pero a veces los paisajes que vemos en la pantalla nos motivan a explorar otros lugares más allá del celuloide. Este es el caso de Robert Redford, un nombre que evoca historias de amor, aventura y lucha por la justicia. Sin embargo, el legendario actor y director también ha encontrado en España un refugio donde su pasión por el arte y la naturaleza se entrelaza con su vida cotidiana.
Entre las olas de la Mediterráneo, Mallorca se alza como un lienzo en blanco que inspiró las primeras pinceladas de Redford. La belleza de esta isla, con sus paisajes idílicos y majestuosos montes, sedujo al actor en sus visitas pasadas. En sus paseos por calles empedradas y mercados locales, Redford descubrió una vibrante cultura artística que resonó con su propia historia. Aronat, una pintora local, se convirtió en su amiga y mentora, conduciéndolo a un viaje a través del arte que lo conectó aún más con la esencia mediterránea.
Pero su historia no se limita a las costas de Mallorca. Durante siete meses, Redford se estableció en Mijas, un pueblo de calma y tradiciones que parecía estar hecho a medida para él. Allí, en una granja, cultivó no solo lechugas y tomates, sino también una conexión profunda con la comunidad que lo rodeaba. Los vecinos se convirtieron en amigos, y las reuniones se transformaron en lo que él describe como una verdadera experiencia de vida. En un mundo rápido y ruidoso, este rincón de Andalucía ofreció la tranquilidad que tan a menudo se anhela, un espacio donde la contemplación cobra sentido.
La dualidad de sus experiencias ilustra cómo viajar no solo se trata de conocer nuevos destinos, sino también de sumergirse en el alma de cada lugar. Redford ha exhibido una sensibilidad hacia la naturaleza y el arte que va más allá de lo superficial. Cada paisaje, cada conversación con un lugareño, se convierte en una oportunidad para aprender y crecer.
Sin embargo, más allá de su conexión personal con España, el actor también representa un puente entre el mundo del cine y la cultura local. Su pasión por la narración se manifiesta en su deseo de rendir homenaje a la autenticidad de los lugares que visita. La forma en que pinta y cultiva sus sueños en una granja en Mijas nos invita a recordar que la belleza no se encuentra solo en los grandes monumentos, sino también en los pequeños momentos compartidos con las personas que habitan estos sitios.
La historia de Robert Redford en España nos recuerda que los viajes son más que meras escapadas. Se trata de experiencias transformadoras que influyen en quien somos y en cómo vemos el mundo. Por lo tanto, la próxima vez que planees una aventura, considera sumergirte en un destino donde la naturaleza, el arte y la comunidad se entrelacen. Y quién sabe, tal vez, como Redford, encuentres tu propio rincón de la tranquilidad en este hermoso país.
” Fuentes elpais.com ”
